Como conclusión me gustaría resaltar la nueva visión del público hacia la televisión. Hoy en día la demanda por parte del público no solo se rige bajo la esencia de la publicidad y, por consecuencia al modelo económico del mundo, sino que además exigen una programación con vistas hacia el ocio y entretenimiento. La postura de Estados Unidos al intentar “conquistar” con sus canales televisivos, series y películas no ha cambiado y se ha logrado implantar la idea de que no es “bueno” el material producido en nuestro país, evaluando no solo los materiales técnicos, sino también su inteligencia y eficacia.
Debemos aclarar, además, que la televisión, más allá de ser un medio de comunicación, es un importante factor que promueve el capitalismo en todo el mundo. De este modo no nos es ajenos escuchar hablar de “rating” ni encontrar títulos en revistas acerca del chismerío entre actores y actrices.
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